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miércoles, 5 de febrero de 2014

Le symbolisme dans l'art. Land art et art préhistorique

“Estoy convencido de que el futuro se encuentra perdido en algún lugar de entre los restos del pasado no-histórico” Rober Smithson.

"Cuanto más avanza la sociedad tecnológica de nuestro tiempo tanto más capaces somos de entender el pensamiento del hombre primitivo". Lévi-Strauss.

Inmersos como nos encontramos en nuestro mundo actual, en donde prevalecen en la mayoría de las veces los valores de progreso y desarrollo frente a una preocupación y una concienciación mayor por nuestro medio natural, surge la híbrida corriente artística demoninada Land art o Earthwork que nos propone una vuelta a la naturaleza y a establecer una nueva relación con ella. Una relación mucho más cercaba en la que el peso del hombre no influya tanto, en donde el medio no se sienta atacado por su presencia. Dicha intervención debe ser mínima. En contraposición a la sociedad capitalista e industrializada propia de la cultura Pop, el Land art nos blinda la oportunidad de volver a la naturaleza.
Esta compleja corriente se encuentra en constante relación con el arte conceptual y arte de acción, ya que muchos de los artistas del Land art son también integrantes de los campos artísticos mencionados, por lo que no podemos categorizarla como algo apartado. No es una manifestación ni un estilo, ya que no tiene ni programas ni manifiestos estéticos. Así el Land art es un campo muy diverso y heterogéneo que recoge todo tipo de manifestaciones.

Muchas de estas formas e intervenciones nos pueden recordar a obras procedentes de las culturas primitivas, dado su grado de simplificación y abstracción. Junto con el arte mínimal, se podría decir que hay una intención de vuelta a los "orígenes", un acercamiento al arte de la prehistoria. De forma que muchos de los elementos del lenguaje simbólico propios del arte prehistórico el Land art los tomará como modelo en sus intervenciones. 

"Las esculturas son lugares de reposo a lo largo de un viaje. Son el encuentro del camino con el lugar". Richard Long.

Estas simplificadas formas tanto abstractas como geométricas condicionan el paisaje, aportan un nuevo significado al espacio rememorando el pasado. De esta forma el Land art se entiende como una forma cíclica de superposición del pasado y presente en un mismo lugar. 
El espacio se llena de espirales laberínticas, lineas rectas que aveces se cruzan entre ellas, círculos infinitos, caminos de pequeños monolitos, intervenciones cóncavas y convexas del terreno, etc. Se produce así un encuentro casi directo con formas propias del espacio natural, que dado su carácter simbólico nos aluden a la magia y al rito de las sociedades primitivas. La línea recta estaba ligada a la representación del tiempo y la circunferencia al espacio, como disco solar generador de la vida. 
Estos elementos simbólicos primitivos tienen connotaciones tanto masculinas como femeninas. El círculo era una forma de representación femenina en cambio la línea era masculina, de esta forma su disposición en el espacio, la unión de ambos signos, era una forma de fecundación de la tierra.  









El Land art o Earthwork podríamos decir que es un llamamiento al ser humano cosmopolita que como nos dice Giedion en El presente eterno, "El hombre de hoy está solo, no tiene a nada que acudir fuera de sí mismo" con esto hace referencia a que nos hemos olvidado y desecho de lo que en la era primitiva nos vinculaba a todos como eran la magia y el rito, Giedion lo llama de esta forma "la devaluación de los símbolos". Por lo que el Land art nos conduce, nos enseña y nos trae de nuevo ese mundo de lo simbólico, de lo primitivo que tan olvidado tenemos. 

"Un paisaje es una postal hecha escultura". Perejaume.

Fuentes: RAQUEJO, Tonia, Land Art. Nerea, Madrid, 2003. PÉREZ OCAÑA, Óscar Luis, Land Art en España. Rubeo, 2011. GIEDION, Sigfried, El presente eterno: Los comienzos del arte. Alianza, Madrid, 1991.

lunes, 12 de agosto de 2013

Art et Nature: Peinture avec la sable.

Jugando con la arena, el mar y yo estábamos una tarde. 
Yo dibujaba grandes elipses y círculos infinitos, mientras mi gran compañero los iba borrando a su paso. 
Yo creaba y él destruía. 
Hasta que al final de la tarde, no quedó nada; todo aquel juego únicamente seguiría grabado en nuestra mente como un mero recuerdo. 


Una variante del Land Art muy conocida es la llamada Sand painting, como otras muchas se caracteriza por su carácter efímero. Nos propone un juego entre el mar y nosotros, ¿Quién no ha jugado de pequeño a dibujar en la arena antes de que llegase la marea? Con una pluma, un rastrillo o una piedra, escribíamos una frase o trazábamos y esbozábamos nuestros pensamientos.
Esta nueva forma artística, nos trae la ya olvidada práctica de pintar en la arena propia de nuestra infancia. Ahora nos la presenta el artista británico Tony Plant, que entre otras muchas obras, se dedica a realizar Sand painting. Con su enorme rastrillo, mientras camina, va peinando y dibujando poco a poco la arena. Recorre la playa y deja su huella, que más tarde el caprichoso mar se la llevará a su paso. 

Espirales, elipses, círculos, combinados de muy diversas formas, quedan congelados en un instante en nuestras instantáneas cámaras fotográficas, para ser luego atraídos y borrados por la marea. Sólo nos queda el recuerdo digital o en papel de lo que una vez fue. El mar renace en cada pasada la superficie, que vuelve a convertirse en un campo de arena virgen para ser de nuevo dibujado. 
“Soy un pintor y realizo mi trabajo en soportes poco tradicionales. Los espectadores se encuentran mis obras por casualidad. Pasan por ellas y normalmente no vuelven a verlas”.
  “¿Y por qué no debería elegir un sitio como la playa sabiendo que el trabajo va a ser muy efímero? Creo que dibujar en soportes más tradicionales no garantiza que tu obra dure más. Nada dura para siempre. Las cosas cambian y se transforman siempre. Tengo 50 años y he llegado a la conclusión de que lo interesante no es la obra, sino el proceso creativo. A veces, ni siquiera me da tiempo a ver la obra terminada: la marea se lo lleva antes de que tenga tiempo de subirme a una loma para ver cómo ha quedado el resultado”.
Tony Plant          


Pocas personas son testigos de sus obras, solo el mar y él saben de su existencia. Principio creador y final destructor. 



martes, 6 de agosto de 2013

La Nature et la Pensée (II)

"Hay quien no camina nada; otros, lo hacen por carretera; unos pocos, atraviesan fincas. Las carreteras se han hecho para los caballos y los hombres de negocios. Yo viajo por ellas relativamente poco, porque no tengo prisa en llegar a ninguna venta, tienda, cuadra de alquiler o almacén al que lleven. Soy buen caballo de viaje, pero no por carretera. El paisajista, para indicar una carretera, usa figuras humanas. La mía no podría utilizarla. Yo me adentro en la Naturaleza, como lo hicieron los profetas y los poetas antiguos, Manu, Moisés, Homero, Chaucer."
"¿Qué sería de la vida humana sin bosques, sin esas ciudades naturales?"
 El bosque, el paisaje, nos dicen mucho más de lo que a simple vista podemos llegar a ver. El hombre de hoy, del siglo XXI se encuentra inmerso en la prisa, la fugacidad de las cosas y la inmediatez con la que vivimos cada día. Todo pasa ante nuestros ojos muy rápidamente; el día, la noche y siempre nos falta tiempo. Pasear no entra dentro de nuestros planes, de hecho, incluso a veces algo tan natural como es caminar lo convertimos en algo inusual, excepcional e incluso extraño. Pasear hoy es diferente, pocas veces lo realizamos en soledad; y es que el hombre de la gran ciudad tiende a escapar de ella, tiene miedo a enfrentarse consigo mismo, no se conoce, no sabe quién es. 
 La Naturaleza es el gran enigma del hombre, es aquella inmensidad que nunca podrá apropiarse, pero que, aun así mantiene una dura batalla por conquistarla, por sacar el máximo provecho de ella para beneficio propio, sin reparar en consecuencias, ni en daños. 
Thoreau nos muestra como existe otra forma de ver la Naturaleza y de vivirla, en pura consonancia con ella; nosotros solos ante nuestros pasos, ante el inmenso bosque o el fluido arroyo.
"Las fronteras no son el este o el oeste, el norte o el sur, sino allí donde el hombre se enfrenta a un hecho."
 Al igual que Thoreau la corriente artística llamada Land Art, surgida desde finales de los sesenta hasta la actualidad, comparte la idea y las reflexiones de que la naturaleza es un espacio hacia el cual volver la mirada y con el que establecer una nueva relación. El campo de estudio del Land Art es la propia naturaleza, el paisaje se convierte en acción y llega a ser un híbrido entre escultura y arquitectura. Su nuevo campo de estudio artístico es la montaña, el desierto, el frondoso bosque o incluso el propio cielo. Los autores pretenden manifestar un distanciamiento y desvincularse de la gran ciudad industrial capitalista, para dirigirse hacia un espacio poco habitado por el hombre. 
"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida... Para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido."
 En sus obras vemos la mínima intervención del propio artista, usando materiales que se encuentran en el entorno, aquellos ofrecidos por la naturaleza. Prima el concepto de lo efímero, de la acción; por lo que el tiempo se convierte en una condición básica.
 Muchas de las obras Land Art están concebidas para ser instantáneas, perecederas; como un espiral en el aire o unos dibujos en la arena. Lo importante no es la obra en sí, sino la acción y el discurso que nos lleva a esa idea.  
 Cada artista enfoca su proceso artístico de distinta forma, aunque comparten la idea de establecer una estrecha relación entre artista-obra-espectador. 
 Tanto Thoreau como el Land Art nos muestran una nueva conexión con la Naturaleza, una forma de conocerla y explorarla como nunca antes la habíamos vivido.
"Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir."